Marcel Daset, El Opinólogo / Víctimas de videos virales prohibidos: ¿son victimarios?

Escrito el 15 sep 2016 - 8:48pm por Marcel Daset
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Por Marcel Daset

Las redes sociales, bien usadas para difundir y dar a conocer algo (tu carrera, una empresa, etc.), son un “invento moderno” que suma. Incluso a través de las mismas, se pueden abrir tus ofertas de trabajo. Ojo, hecha la ley, hecha la trampa. Hoy, podés estar en un boliche a los besos con tu amante, y al mismo tiempo, alguien te puede estar filmando con el celular y “transmitiendo en vivo” lo que hacés. Uno puede mostrar todos sus trabajos, proyectos, todo lo que hace, a través de las distintas plataformas sociales, pero llega un momento que hay que desenchufarse. ¿Trasmitirse en vivo duchándote?, ¿amamantando?, ¿mostrando lo que vas almorzar o cenar?, en fin, todo tiene un límite.

En el medio del espectáculo veo cómo algún conductor de TV por ejemplo, sale de su trabajo, se “transmite” en vivo hasta llegar a su casa, como si su vida fuese un reality show, y me pregunto, “¿a quién carajos le importa?”. Claro, si fueras Justin Bieber, quizá interesara cada instante de tu vida, ya que el canadiense es un experto en vivir y mostrar su propio reality show de su vida misma. “Mostrar” todo ya me parece una enfermedad. Uno no puede andar con “aires de estrella” las 24 horas del día. La estrellita que quede en el laburo, luego, intentar hacer una vida “normal” como cualquier hijo de vecino, sin perder esa esencia, sin olvidarse de quién sos debajo de esa cara o careta. Está bien publicar en tu Facebook, Instagram o Twitter todo lo que hacés, pero ya tuitear cada diez minutos, no me parece para nada saludable.

Bieber 2

Justin Bieber selfie

Las personas no se desprenden del celular ni un segundo, lo llevan incorporado en su mano. Pero a lo que iba es a otro tema. Hace algunas semanas me llegó por What´s App (otra adicción de todos) un videíto donde un reconocido empresario uruguayo, padre de familia, le practicaba sexo oral a otro hombre, mostrando su cara, mirando a la cámara, y para muchos, estaba drogado.

La gente del medio artístico no lo podía creer, que justo ese “señor” estuviera haciendo lo que estaba haciendo. Ese videíto fue como un trofeo que te llegaba por What´s App desde distintos lados, como una epidemia. Uno en la intimidad, como la mayoría de las personas, es libre de hacer lo que quiera. Si esta persona estaba drogada o no, qué importa, si le estaba haciendo sexo oral a otro hombre, qué importa (si la mayoría de los hombres uruguayos tienen una vida oculta bisexual, estén casados o en pareja con una mujer).

¿Quién es culpable?, ¿el que lo filmó e hizo viralizar el videíto, o la víctima? Aquí pareciera que el empresario estaba consciente de que lo estaban filmando (¿o la droga hizo que ni se acuerde de eso?), entonces la “culpa” sería suya por “exponerse” así (¿o será que lo drogaron y le hicieron una “cama”?). Porque si es hombre, tiene mujer e hijos, y al mismo tiempo quiere tener experiencia con otros hombres, eso no nos puede sorprender, porque es mucho más común de lo que ustedes creen. Y lo digo como gay: la mayoría, quizá el 95 % de los hombres tienen o han tenido sexo con otro hombre. El que se expone y luego dice “que le hicieron una cama”, tiene que hacer mea culpa de su responsabilidad: que haga lo que quiera de su vida, pero que “cuide” a su familia y cuide su intimidad oculta.

El que filmó o viralizó este videíto, con la clara intención de perjudicar o de extorsionar económicamente al empresario, eso es peor que lo que hizo este hombre de “estar con otro hombre” (lo único “malo” que hizo es que está engañando a su mujer con alguien de su mismo sexo, porque que un hombre “esté” con otro hombre es lo mismo que un hombre esté con una mujer, son gustos sexuales nada más). Mostrar la intimidad de alguien de esta forma, eso sí es grave, porque tu intimidad, guste o no, esté bien o mal, es tu intimidad. Con tu sexo hacés lo que querés y no tenés que rendirle cuentas a nadie. Muchos de los que han comentado y se han asombrado por el video prohibido del empresario uruguayo junto a otros hombres, muchos de ellos, hacen lo mismo. Hipocresía que le llaman. Pero este hombre fue una víctima, aunque es víctima en parte por no cuidar su imagen y su vida íntima.

En conclusión: hay que tener mucho cuidado con las redes sociales, porque cualquier celular te puede filmar o grabar una charla sin que te des cuenta. Ojo, mucho ojo. La “mala” viralización es un arma grave que puede destruir la vida o carrera de cualquiera de nosotros. Puse solo ese ejemplo. Sos hombre, tenés familia y querés probar con otro hombre, está bien, es tu vida, es tu sexo. Pero cuidado, hay que ser más responsable porque la que queda más expuesta es tu familia, tu mujer, tus hijos. Y ahí, frente a ese videíto, no hay aclaración que valga, solo asumir. Pero, ¿crucificar al que se dejó filmar por lo que hizo? Eso nunca, ¿quién está libre de pecado?, ¿quién no tiene un muerto en el placard? Todos tenemos una vida oculta, la mayoría cae y se rinde ante los bajos instintos, muchos cuentan con historias prohibidas, pero tienen la suerte de que todo eso queda oculto, al no ser que te dejés filmar cuando tenés la boca ocupada…

Nota: Lo escrito en esta columna es responsabilidad del Autor y sus opiniones no necesariamente tienen que ser compartidas por URUSHOW.

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